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Sobre los programas de capacitación superior en la Administración Pública

Juan Ignacio Jiménez Nieto

Documentación Administrativa · 1982

doi:10.24965/da.vi193.4609 (opens in a new tab)

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Abstract

Sobre los programas de capacitación superio... 95 Estudios jetivo, para mejorar la capacidad funcional del servidor público, y b) como instrumento objetivo de selección para el acceso al servicio.Frecuentemente se asocia la primera respuesta con el sistema norteamericano y la segunda con el francés, lo que, como en seguida diremos, resulta harto discutible.En cualquier caso, resulta difícil imaginar dos respuestas más dispares a este primer y decisivo aspecto del tema.La primera ve en la capacitación un complemento más o menos esencial o accidental, genérico o especializado, científico o técnico, a largo o corto plazo, de la formación profesional previa, y se asimila a una etapa del proceso educativo.La segunda queda al margen del sistema educacional-aunque externamente pueda adoptar morfologías análogas-para convertirse en un mecanismo de selección que, bajo ciertas condiciones, se reputa más idóneo que cualquiera de los alternativos.La primera se dirige al sujeto del conocimiento para facilitarle una imagen racional y lógica de la función pública y de su entorno relevante; la segunda es sólo un artificio para seleccionar personas de ciertas características mentales, emocionales, ideológicas o intelectuales, igual que la criba es un artefacto para seleccionar ciertos tipos de sólidos.Y, sin embargo, es frecuente que los programas de capacitación originariamente diseñados para servir a una de ambas finalidades contengan, más o menos conscientemente, elementos característicos de la otra, dando lugar a híbridos de dudosa filiación en los que el pretendido eclecticismo puede acabar desvirtuando su esencia primigenia y dejándonos en la duda de cuál es, a fin de cuentas, la finalidad real de la capacitación.Ahora bien, sucede que todos los demás elementos de un programa de esa naturaleza (el qué, a quién, en qué, cómo, cuándo, dónde y cuánto se capacita) dependen inexorablemente de esta primera cuestión del porqué o para qué de la función capacitadora, ya que todo ello resultará distinto en uno u otro caso, y las soluciones mixtas de educación y selección nos abocan al erratismo en todas las demás respuestas concatenadas.La evolución histórica de la capacitación muestra, en efecto, que ambas finalidades están interconectadas desde su origen napoleónico.Hasta despuntar el siglo pasado no hay capacitación, porque las dos razones son inexistentes: el acceso al cargo

Abstract licence: CC BY-NC

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